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Carta a un joven patriota

Posted by on septiembre 25, 2017 in Blog | Comentarios desactivados en Carta a un joven patriota

Carta a un joven patriota

¿Qué decirte en estos días tan convulsos en Cataluña y España? Se me ocurren muchas cosas. Llevo días dándole a vueltas al tema. Probablemente, te encuentres defendiendo uno de los dos bandos. Es muy difícil no hacerlo. Y mucho menos si eres adolescente o joven, porque te encuentras en un momento de tu vida con una fuerte necesidad de construir la identidad y agarrarte a entes superiores como pueden ser la religión o la patria.

La patria es un concepto peligroso, por lo menos para mí, que ya te avanzo que me considero casi un apátrida, o mejor dicho, un multipátrida (no lo busques en el diccionario, no existe). Por la patria algunos van (o los mandan) a la guerra, son capaces de matar, de odiar a un desconocido o de sacrificar su vida. ¿Está la patria por encima de tu vida?, ¿vale más que la vida de un ser humano? Para muchos sí.

Ser patriota supone amar una bandera, un himno, una historia común, un territorio. Es difícil resistirse. Ciertamente, es una idea atractiva. Da identidad y crea grupo. Nos hace sentirnos uno, sentir que hay algo por encima de nosotros que da sentido a la vida. Nos acelera el corazón y nos hincha el pecho. Genera emociones viscerales y ahí radica su peligrosidad. Limita nuestra capacidad de parar y reflexionar, de cuestionar, de escuchar la idea del otro sin condenarla a la segunda frase.

Estos días veo a gente sufrir por su patria. Cada uno con sus razones históricas, sus himnos, sus banderas, sus legalidades y la defensa de sus territorios. Tuve un profesor de historia en la universidad que decía que ésta rara vez podía servir como argumento, porque cada uno la coge donde la interesa. Y cada uno la escribe a su antojo.

Te diré que fui patriota y por eso entiendo los sufrimientos de estos días. Recuerdo mi visceralidad y mi incapacidad para entender que le estaba negando al otro lo que era necesario para mí: una nación, un país. Ahora soy casi apátrida, o como te decía al principio, multipátrida. Amo Cataluña y amo España. Y las amo tanto como ellas me aman a mí, que es bien poco, como a mucha gente. Gente sin casa y casas sin gente. Esas son las patrias que a día de hoy se disputan adeptos. Ninguna ha hecho nada al respecto. ¿Sabes por qué? Porque como dijo Kenedy en su momento: “No pienses que puede hacer tu país por ti, sino piensa qué puedes hacer tú por tu país”.

Yo, en cambio, enarbolaré la bandera de aquel país que pueda hacer algo por mí y por el otro, más allá de himnos, banderas y fronteras. Te invito a que des rienda suelta a tu imaginación. Eso tiene la adolescencia, es un torrente de creatividad. ¿Te imaginas un estado cuyas señas de identidad sean la vivienda garantizada para todos, el acceso a un trabajo estimulante y creativo (lo de digno me parece imaginar poco), la consulta a la ciudadania sobre la gestión de los recursos y la convivencia?

Y tú, joven patriota, ¿de qué patria eres o qué patria imaginas?