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No puedes controlar: sólo escuchar

No puedes controlar: sólo escuchar

¿Puede una madre o un padre evitar que su hij@ adolescente sufra?, ¿puede evitar que le hagan daño?, ¿que sufra un accidente o que le pase algo grave? La verdad es que cuanto más se acercan a la adolescencia más difícil es protegerlos. Cuando son pequeños podemos ejercer un control físico sobre los hijos. Vamos con ell@s a muchos lados: los recogemos a la salida del colegio, los llevamos a las actividades extra-escolares, a las competiciones de fin de semana, al concurso de poesía, … La adolescencia supone un cambio importante en este sentido. Ni te quieren a su lado, ni toca. O por lo menos no tanto como antes. Entonces, ¿cómo podemos protegerlos? Pues es bien fácil: escuchando. Es bien fácil si lo has ido practicando en los años anteriores, si no, empieza ya el curso acelerado de comunicación y escucha activa con adolescentes. En este sentido, me viene a la cabeza una conversación reciente con una madre: Fran: La mayor protección es que te cuente qué hace, por qué lo hace, qué le da miedo, qué le gusta, quién le cae bien y quién mal, qué está experimentando,… Madre: Pero si no habla, si nunca cuenta nada. Además, los expertos dicen que los adolescentes hablan poco, que tienden a cerrarse. F: Y dicen bien los expertos. M: ¿Entonces? F: Entonces te toca favorecer momentos de diálogo, varias veces al día. Preguntar cómo está, cómo le ha ido en el instituto, qué tal con los amigos o ese partido que tenía hoy, qué plan tiene para el fin de semana,… M: Ya lo hice el otro día y no dio resultado. Me dijo que eso eran cosas suyas. F: ¿Conoces el dicho tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe? Pues de eso se trata. No olvides que como bien dicen los expertos es un adolescentes y antes le contará cualquier cosa a un amigo que a sus padres. No te contará las cosas a la primera, ni el día que crees. Pero es más fácil si lo intentas cada día, que si abandonas a las primeras de cambio. Abandonar nunca es una opción. M: Dirá que soy una pesada, ya me lo ha dicho alguna vez. F: He escuchado a muchos adolescentes decir: “mis padres son un coñazo, están todo el día encima mío, que cómo estás, qué cómo te ha ido hoy, que si esto que si lo otro,… pero en el fondo yo sé que lo hacen porque se preocupan”. Y ahí está clave. Les tiene que llegar el mensaje de que hay alguien adulto que se ocupa y preocupa por ellos. Eso es dejar la puerta abierta para que cuando le...

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Fumando porros

Fumando porros

Empiezas a detectar que tu hij@ llega algunos días fumado a casa. La primera vez te hiciste un poco la que no se da cuenta o encontraste mil excusas para creer que no era eso lo que estaba pasando. Pero ahora ya es algo que comienza a ser muy evidente y decides pasar a la acción. Y la acción consiste en: Dejarle claro que sabes que está fumando porros. Preguntarle por qué te está haciendo esto. Explicarle que está echando su vida por la borda. Ponerle un ejemplo de alguien que conoces a quien la droga le destrozó la vida. Preguntarle: ¿por qué has cambiado? Con lo buen niño que eras de pequeño! Eres una madre o un padre preocupado por tu hij@. Y los porros, o las drogas en general, te asustan. Y cuando uno se asusta puede perder la perspectiva de las cosas. Porque tú eres una madre preocupada por tus hij@s, pero en tu retahíla de preguntas no hay ni una pregunta para saber cómo se siente. Es probablemente lo que más te preocupe de tu hij@: que sea feliz, que se sienta bien, que se sienta querido, que haga cosas que le gustan,… Pero has perdido la perspectiva y tus preguntas están enfocadas a resolver cómo te sientes tú: te dan miedo las drogas, te asustan, sufres al pensar que tu hij@ pueda entrar en “un mundo de drogas”. Es natural que te dé miedo, hay motivos para ello, pero el miedo no puede mandar en este momento. Puede estar y participar de nuestras decisiones, pero no tomar las riendas. Es mucho más importante saber cómo se siente tu hij@, por qué está fumando marihuana, qué le aporta, qué consigue, cómo se siente antes y cómo se siente después. No es tonto, no fuma porque se deja llevar. Puede que el primer día que fumó lo hiciera por la presión de los amigos, pero si fuma cada día es porque obtiene algún beneficio. Las drogas cambian nuestra perspectiva de las cosas, alteran nuestro estado de consciencia: si estamos muy agobiados por algo nos relajan, nos ayudan a desconectar, a no pensar en los problemas, también nos estimulan, facilitan que hablemos más o que riamos más, nos convierten en personas más sociables, … Nos aportan algún beneficio ante una situación determinada. Tienes una evidencia clara en el alcohol. Cuando bebemos alcohol somos más sociables, los problemas parecen menos importantes, encontramos más motivos para reírnos de la vida y conectar con el otro, nos permitimos decir aquello que normalmente no decimos y nos sentimos más auténticos, etc. Es más interesante saber cómo se siente y conocer cuáles son las situaciones que consigue “modificar” con su consumo: tristeza...

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No ho dic jo, ni ho va dir Sòcrates

No ho dic jo, ni ho va dir Sòcrates

“Els joves d’ara estimen el luxe, tenen manies i menyspreen l’autoritat. Responen als seus pares, creuen les cames i tiranitzen als seus mestres. Els joves avui en dia són uns tirans. Contradiuen els seus pares, devoren el seu menjar i li falten al respecte als seus mestres.” Aquesta cita atribuïda a Sòcrates, no és seva. Ja els agradaria a molts tenir raó des de fa més de dos mil anys! Data de 1953 i crec que en Sòcrates, per aquella època, ja feia temps que no caminava per aquestes terres. És recurrent que els adults parlin d’aquesta manera dels adolescents i joves. Per què tendim a veure’ns a nosaltres mateixos quan érem joves com més responsables? Per què creiem que la nostra joventut va ser més sana i més respectuosa que la dels joves d’avui? Moltes són les preguntes i moltes podrien ser les respostes que expliquin la nostra manera adulta de pensar. Aquí us deixo una que, amb humor i música, podria ser molt vàlida....

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Aprendre sense divertir-te: deixa de ser aigua

Aprendre sense divertir-te: deixa de ser aigua

Recordo que de nen sentia especial predilecció pels adults que em feien riure, fins i tot a l’escola. Aquella professora, professor, que aconseguia treure’ns una rialla a classe tenia la nostra atenció assegurada. Per descomptat, després d’una mica de rebombori i riallades. Ja d’adolescent, l’humor era la forma més segura de relacionar-te a l’institut. A vegades, l’única que et garantia sortir viu d’algunes situacions i superar-ne d’altres una mica cruels. D’adult, descobreixo que aprendre i divertir-se són les dues cares d’una mateixa moneda. Si alguna cosa no diverteix, no ensenya. Si alguna cosa t’ensenya, et diverteix. Així solia començar, fa anys, les sessions grupals amb joves a un centre d’inserció laboral. Hem d’aconseguir dos objectius – els deia – aprendre i divertir-nos. Si el que aprens no t’entusiasma, no et motiva, no et genera una sensació de satisfacció, de poc serveix, ho oblidaràs ràpidament. Si, d’altra banda, l’únic que vols és divertir-te no vull robar-te el teu temps, perquè això ho pots fer en el teu temps lliure, quan tu decideixis i sense més objectiu que la pròpia rialla, amb els amics, de manera espontània. No és possible – concloïa – separar les dues accions, és com voler, dins de l’aigua, separar l’hidrogen de l’oxigen. Es pot, però deixa de ser aigua. ...

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