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Fumando porros

Posted by on febrero 26, 2016 in Blog | 0 comments

Fumando porros

Empiezas a detectar que tu hij@ llega algunos días fumado a casa. La primera vez te hiciste un poco la que no se da cuenta o encontraste mil excusas para creer que no era eso lo que estaba pasando. Pero ahora ya es algo que comienza a ser muy evidente y decides pasar a la acción. Y la acción consiste en:

  • Dejarle claro que sabes que está fumando porros.
  • Preguntarle por qué te está haciendo esto.
  • Explicarle que está echando su vida por la borda.
  • Ponerle un ejemplo de alguien que conoces a quien la droga le destrozó la vida.
  • Preguntarle: ¿por qué has cambiado? Con lo buen niño que eras de pequeño!

Eres una madre o un padre preocupado por tu hij@. Y los porros, o las drogas en general, te asustan. Y cuando uno se asusta puede perder la perspectiva de las cosas. Porque tú eres una madre preocupada por tus hij@s, pero en tu retahíla de preguntas no hay ni una pregunta para saber cómo se siente. Es probablemente lo que más te preocupe de tu hij@: que sea feliz, que se sienta bien, que se sienta querido, que haga cosas que le gustan,… Pero has perdido la perspectiva y tus preguntas están enfocadas a resolver cómo te sientes tú: te dan miedo las drogas, te asustan, sufres al pensar que tu hij@ pueda entrar en “un mundo de drogas”.

Es natural que te dé miedo, hay motivos para ello, pero el miedo no puede mandar en este momento. Puede estar y participar de nuestras decisiones, pero no tomar las riendas. Es mucho más importante saber cómo se siente tu hij@, por qué está fumando marihuana, qué le aporta, qué consigue, cómo se siente antes y cómo se siente después. No es tonto, no fuma porque se deja llevar. Puede que el primer día que fumó lo hiciera por la presión de los amigos, pero si fuma cada día es porque obtiene algún beneficio. Las drogas cambian nuestra perspectiva de las cosas, alteran nuestro estado de consciencia: si estamos muy agobiados por algo nos relajan, nos ayudan a desconectar, a no pensar en los problemas, también nos estimulan, facilitan que hablemos más o que riamos más, nos convierten en personas más sociables, … Nos aportan algún beneficio ante una situación determinada. Tienes una evidencia clara en el alcohol. Cuando bebemos alcohol somos más sociables, los problemas parecen menos importantes, encontramos más motivos para reírnos de la vida y conectar con el otro, nos permitimos decir aquello que normalmente no decimos y nos sentimos más auténticos, etc.

Es más interesante saber cómo se siente y conocer cuáles son las situaciones que consigue “modificar” con su consumo: tristeza porque su vida “es una mierda”, ansiedad porque en el instituto nadie me habla o porque alguien me coacciona, olvidar que no valgo para nada o que no consigo ligar, ser más sociable o reír más a menudo, etc.

Tu preocupación es que deje de fumar o que reduzca el consumo. Y es un objetivo al que llegaremos más fácilmente si sabemos qué situaciones, emociones o vivencias motivan su consumo.

Visto así, pasar a la acción podría ser:

  • Cómo estás? Qué tal ha ido el día? 
  • ¿Tienes 5 minutos? Me gustaría hablarte de un tema.
  • He notado que estás fumando porros, cómo te sientes?
  • (Silencio) Deja espacio a que se piense la pregunta o que se replantee su respuesta, que puede haber sido: “yo no estoy fumando”, “eso son cosas tuyas”, “me siento bien, cómo quieres que me sienta”, ” además, ¿qué charlita es ésta ahora?
  • Podemos volver a preguntar cómo se siente o cómo está.
  • Aclarar, que si ahora no quiere hablar, lo puede hacer en cualquier momento. Que sepa que cuando quiera puede venir a hablar del tema.

Es importante iniciar conversaciones que muestren interés por el otro (¿cómo estás?, ¿qué tal el día?). A veces queremos ir directos al tema, porque es lo que nos preocupa (estás pensando en cómo te sientes tú) y nos olvidamos que puede ser que el otro se encuentre mal, tenga un mal día o simplemente ahora no tenga ganas de hablar (¿tienes 5 minutos?).

Si en casa no estáis acostumbrados a hablar de emociones es muy probable que a ti como padre o madre te cueste iniciar la conversación y que a tu hij@ le cueste mantenerla. Este pasar a la acción es simplemente iniciar una conversación. Iniciarla. Esto acaba de empezar. No pretendas resolver el tema ni zanjarlo en ese mismo momento. Lo interesante es que estás abriendo una vía de comunicación. Y más importante aún, que la dejes abierta para continuarla en cualquier momento. No siempre queremos hablar de un tema y hay momentos en los que, por el contrario, nos resulta muy fácil hablar de algo. Es una conversación en el tiempo. Puede ser incluso el inicio de una conversación de por vida, no ya sobre los porros, sino sobre cómo te sientes y cómo me siento.