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No puedes controlar: sólo escuchar

Posted by on marzo 13, 2016 in Blog | 0 comments

No puedes controlar: sólo escuchar

¿Puede una madre o un padre evitar que su hij@ adolescente sufra?, ¿puede evitar que le hagan daño?, ¿que sufra un accidente o que le pase algo grave?

La verdad es que cuanto más se acercan a la adolescencia más difícil es protegerlos. Cuando son pequeños podemos ejercer un control físico sobre los hijos. Vamos con ell@s a muchos lados: los recogemos a la salida del colegio, los llevamos a las actividades extra-escolares, a las competiciones de fin de semana, al concurso de poesía, …

La adolescencia supone un cambio importante en este sentido. Ni te quieren a su lado, ni toca. O por lo menos no tanto como antes. Entonces, ¿cómo podemos protegerlos? Pues es bien fácil: escuchando. Es bien fácil si lo has ido practicando en los años anteriores, si no, empieza ya el curso acelerado de comunicación y escucha activa con adolescentes.

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En este sentido, me viene a la cabeza una conversación reciente con una madre:

Fran: La mayor protección es que te cuente qué hace, por qué lo hace, qué le da miedo, qué le gusta, quién le cae bien y quién mal, qué está experimentando,…

Madre: Pero si no habla, si nunca cuenta nada. Además, los expertos dicen que los adolescentes hablan poco, que tienden a cerrarse.

F: Y dicen bien los expertos.

M: ¿Entonces?

F: Entonces te toca favorecer momentos de diálogo, varias veces al día. Preguntar cómo está, cómo le ha ido en el instituto, qué tal con los amigos o ese partido que tenía hoy, qué plan tiene para el fin de semana,…

M: Ya lo hice el otro día y no dio resultado. Me dijo que eso eran cosas suyas.

F: ¿Conoces el dicho tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe? Pues de eso se trata. No olvides que como bien dicen los expertos es un adolescentes y antes le contará cualquier cosa a un amigo que a sus padres. No te contará las cosas a la primera, ni el día que crees. Pero es más fácil si lo intentas cada día, que si abandonas a las primeras de cambio. Abandonar nunca es una opción.

M: Dirá que soy una pesada, ya me lo ha dicho alguna vez.

F: He escuchado a muchos adolescentes decir: “mis padres son un coñazo, están todo el día encima mío, que cómo estás, qué cómo te ha ido hoy, que si esto que si lo otro,… pero en el fondo yo sé que lo hacen porque se preocupan”. Y ahí está clave. Les tiene que llegar el mensaje de que hay alguien adulto que se ocupa y preocupa por ellos. Eso es dejar la puerta abierta para que cuando le pase algo que l@ tiene preocupad@, asustad@, nervios@, angustiad@, etc. acuda a contártelo. Puede ser que no lo haga a la primera, pero será más fácil si cada día alguien le pregunta cómo está.

M: Ok.

F: Y una última pista: es más fácil hablar y contar cosas de nosotros cuando la vida nos sonríe. Busca momentos del día en que se encuentre de buen humor o cuando haga algo que le gusta o después de hacer deporte (que si liberan endorfinas y nos sentimos más felices). Esos momentos son petroleo en la comunicación con los adolescentes.